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Fundación Asilo San Antonio, una crónica de amor y bondad

12 jun 2016
3 min de lectura

Corría el año 1980, era el mes de enero, cuando un grupo de ilustres ciudadanos, entre ellos Carlos Díaz Bayona, Rigoberto Quiñones Vargas, Antonio Navarro Ramos, Javier Benjumea, Guillermina Cruz de Sánchez, Gloria Pachecho Mendoza, entre otros, que integraron la Junta Directiva, se interesaron por crear un hogar donde albergar a los ancianos olvidados por sus familias o aquellos que ni siquiera tenían, así como los que mendigaban para comer; situaciones que los convertía en los más necesitados de Aguachica. Los próximos cuatro años fueron fructíferos, con ellos llegó un lote de terreno en la vía que conduce al corregimiento de Puerto Mosquito para el asilo, creando desde ese momento la institución denominada “Asilo de Ancianos del municipio de Aguachica”, que iniciaría su construcción un año después para poder brindar atención integral a los abuelitos de la región. La construcción avanzó durante cinco años más, en los cuales personas de buen corazón contribuyeron a que este lugar no fuera un sueño, sino una realidad, en especial, Monseñor Leonel Antonio Pineda Guerrero. En 1990 y con la bendición de Dios, el asilo abre sus puertas con cuatro ancianos beneficiados, una empleada y un saldo de un millón de pesos por parte de la administración municipal de ese entonces, como aporte al sostenimiento del hogar y los mercados que eran recolectados por los fieles de las iglesias San Roque y Nuestra Señora de El Carmen. Tiempo después, la crisis económica golpeó el funcionamiento del asilo, causando que los abuelos se trasladaran a una casa y el lugar estuviera a punto de cerrar sus puertas. Gracias a un grupo de sacerdotes, ente ellos Rómulo Gómez, aparecieron para salvar el recinto. A lo largo de los años el asilo tuvo diferentes presidentes de la Junta, la cual se encarga de hacer auditorías a los procesos de la fundación, como velar por que este siga funcionando. Finalmente, el 9 de mayo de 1999, fue constituida la entidad denominada FUNDACIÓN ASILO SAN ANTONIO, con personería jurídica otorgada por la Cámara de Comercio. Hoy el asilo está a cargo de las hermanas de la “Fraternidad de la Divina Providencia, conformada por las hermanas Virginia Aguilar, Jimena Amaya y Olga Tuyuc, quienes atendieron el llamado del sacerdote William Sánchez -quien es el actual representante de la fundación-, y gracias a la caridad de quienes forman parte de estas comunidades religiosas el ancianato ha ido mejorando. Hoy cuenta con 60 ancianos en edades entre 66 y 98 años, pero según dicen algunas personas, el integrante más antiguo del hogar tendría entre 104 y 108 años, aunque en sus documentos diga lo contrario, ya que en esas épocas a los niños se les registraba tarde, y quizás, esos padres olvidaron el año exacto de su nacimiento. El asilo se sostiene gracias a la colaboración de algunas empresas y personas de caridad, un convenio que empezó a regir desde la administración municipal y que se espera continúe la presente, programa Adopta un Anciano, entre otros, pero esto no alcanza para cubrir las deudas, recurriendo así a la comunidad, y en esta ocasión al asilo está preparando un bingo bazar para recolectar fondos el próximo 12 de junio, para seguir brindando amor y protección a los adultos que un día forjaron estas hermosas tierras, cultivando algodón o pescando en el majestuoso río Magdalena.


 
 
 

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